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Cartas desde Londres: «Heavy Metal» y tribunales, el caso «James Vance versus Judas Priest» (III)

Josep Gálvez
Cartas desde Londres: «Heavy Metal» y tribunales, el caso «James Vance versus Judas Priest» (III)
Rob Halford, cantante del grupo de "heavy metal" británico Judas Priest, en una foto tomada en junio de este año. En esta tercera entrega sobre este caso, Josep Gálvez avanza en dirección al desenlace. Foto: Tilly Antoine.
29/11/2022 06:50
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Actualizado: 29/11/2022 00:05
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Pues sí. Como vimos la semana pasada, el juez del Distrito, Carr Whitehead desestimó finalmente la demanda de los padres de los chavales que murieron supuestamente a causa de mensajes subliminales que habría en el disco “Stained Class” del grupo de ‘heavy metal’ británico, Judas Priest.

Pero la cosa no acabó ahí.

Los padres, convencidos de que los melenudos ingleses y su discográfica eran responsables de las muertes de sus hijos, decidieron recurrir ante el Tribunal Supremo de Nevada.

Para los abogados, la cuestión jurídica es que se trataba de un caso claro de responsabilidad por producto y que procesalmente el juez les impuso una carga de la prueba excesiva para demostrar que las expresiones ocultas en “Better by you, better than me” tenían la intención de incitar al suicidio.

Además, en su recurso criticaron que el caso no fuera decidido por un jurado popular, como sucede en muchos casos de carácter civil, y por el contrario se resolviera por el juez.

Yo no sé ustedes, pero me huelo que el veredicto contra los ‘Judas’ hubiera sido algo diferente si a los yeyés les hubieran juzgado los paisanos de las familias.

Llámenme suspicaz, si quieren.

En cualquier caso, la pelota se lanzó al tejado del Supremo del Estado, que finalmente desestimó el recurso de las familias, confirmando la sentencia.

No obstante, el caso también es un buen ejemplo de la forma en que los tribunales yanquis gestionan los emplazamientos y la competencia judicial.

JURISDICCIÓN, DECLINATORIA Y NOTIFICACIONES “MADE IN USA”

Curiosamente, los miembros del grupo individualmente, y la discográfica CBS, ya habían recurrido con anterioridad al Supremo de Nevada, dado que cuando vieron que los iban a empitonar opusieron que los tribunales del Estado yanqui no podían extender su jurisdicción respecto a los británicos.

Por este motivo instaron la nulidad de la notificación de la demanda que les habían hecho a los ‘jevis’ en plena gira, unos meses antes.

Vale la pena echarle un vistazo a ese trámite siempre ya que como cuenta el propio cantante del grupo, Rob Halford tuvo su gracia:

“Cuando bajamos del autobús de la gira, nos dijeron que íbamos a ser citados por el departamento de policía local y que no teníamos que decir nada.

«Sólo teníamos que coger el sobre que nos entregaron a cada uno y seguir caminando hacia el concierto.

«Y así fue, salimos en fila india y el sheriff se acercó y nos dijo a cada uno de nosotros: ¡Está usted notificado! (‘You’re served!’).

«En ese momento comenzó el proceso legal oficial».

No me negarán que no se han imaginado al policía de uniforme marrón, sobrero de «cow-boy» y gafas de aviador con cristales de espejo. ¿A que sí?

Pues hale, ya estáis notificados y a divertirse en el concierto, eh?.

La cuestión es que la defensa de los ‘Judas Priest’ encabezada por la abogada de CBS Suellen Fulstone planteó algo parecido a una declinatoria de jurisdicción, en términos jurídicos patrios.

Técnicamente, instaron lo que se denomina un ‘writ of prohibition’, es decir un recurso para impugnar la negativa del juzgado de primera instancia (del Distrito) a anular la notificación que se había realizado al grupo musical.

Sobre estas líneas, el Tribunal Supremo de Nevada. Foto: Dominio público.

Por el contrario, el Tribunal Supremo de Nevada consideró que la notificación de la demanda había sido correcta y que, por tanto, el proceso contra los ‘Judas Priest’ debía seguir adelante por cuanto había una base legal y no se habían infringido las garantías constitucionales del debido proceso (‘it does not contravene the due process clause of the United States Constitution’).

En concreto, los jueces advirtieron que la responsabilidad del grupo vendría por dos regulaciones, la NRS 14.065(2)(a) y NRS 14.080, que son un buen ejemplo de cómo se las gastan en los Estados Unidos en materia de jurisdicción y notificaciones.

Y así, según la primera, cualquier persona que realiza transacciones comerciales dentro del Estado de Nevada se somete a sus tribunales, incluso aunque actúe a través de un agente.

Por si no fuera suficiente, la segunda permite la notificación de una demanda a cualquier empresa que “suministre directa o indirectamente un producto para su distribución, venta o uso, cuando produzca un perjuicio como consecuencia de de dicha actividad en el Estado”..

Curiosamente, dado el resultado de daño por arma, el Tribunal Supremo de Nevada aplicó además, los precedentes judiciales en la materia y en particular, las regulaciones sobre armas largas, que exigen que haya unos “contacto mínimos” entre el demandado y el foro del Estado.

Por estos motivo, los jueces consideraron que los Judas Priest habían establecido esos “contactos mínimos” ya que el acuerdo de licencia con CBS no solamente exigía el pago de derechos a Judas Priest por cada álbum vendido, sino que además la banda había realizado dos conciertos en el estado de Nevada, presumiblemente para promover las ventas y aumentar sus seguidores.

Por lo tanto, en su opinión, “esta actividad es suficiente para demostrar que Judas Priest ha apuntado a Nevada como un mercado para las ventas de sus productos, y por lo tanto ha aprovechado los beneficios del foro”.

Y por si hubiera alguna duda, el tribunal también consideró el foro clásico del domicilio del demandado, es decir, la jurisdicción de Inglaterra y Gales.

Pero claro, aunque un juicio en el extranjero es caro y los miembros de Judas Priest se vieron obligados a defender un juicio en un país lejano al suyo, para los jueces “es más equitativo hacer recaer esa carga sobre ellos, y no sobre los demandantes, porque los miembros de la banda eligieron consciente y deliberadamente desarrollar un mercado mundial.

En otras palabras, los ‘Judas’ habían sido debidamente notificados y fueron juzgados correctamente en el Estado de Nevada.

Y si no, que se hubieran quedado quietecitos en su país.

Como fue el caso del también británico Ozzy Osbourne y su canción “Suicide Solution”.

EL PROCESO CONTRA OZZY OSBOURNE Y SU “SOLUCIÓN SUICIDA”

Los hechos les resultarán familiares.

El día 26 de octubre de 1984, John McCullom, un chaval californiano de diecinueve años, tras pasar la tarde escuchando con su “walkman” el casette de “Blizzard of Ozz”, del cantante Ozzy Osbourne, decide suicidarse y se pega un tiro en su dormitorio.

John fallece en el acto.

Los padres advierten entonces que la canción que estaba escuchando cuando se suicidó lleva por nombre nada menos que “Solución Suicida“ (‘Suicide Solution’), por lo que creen que ese fue el motivo que llevó al adolescente a querer quitarse la vida.

¿Y qué hacen?

Pues como habrán adivinado, demandan al cantante Ozzy Osbourne ante los tribunales de California, alegando que en la canción se incita al suicido mediante un mensaje oculto que dice: “¿Por qué intentarlo? Consigue la pistola y pruébala. ¡Dispara! ¡Dispara! Dispara!» («Why Try? Get the Gun and try it! Shoot! Shoot! Shoot!»)

De poco servirá que Ozzy explique que, en realidad, la canción se refiere al alcoholismo, y no en el sentido de matarse a propósito.

Pero eso ya lo veremos la semana que viene.

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