El presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido Tourón, ha advertido hoy que el avance imparable de la tecnología “no debe suponer una merma de los derechos fundamentales ni de las libertades públicas”.
Durante su discurso inaugural en la VI Conferencia Mundial de Justicia Constitucional, que se está celebrando en Madrid con la participación de 85 representantes de cortes y tribunales supremos de todo el mundo, Conde-Pumpido planteó una reflexión sobre los nuevos retos constitucionales que trae consigo la revolución tecnológica, desde la inteligencia artificial hasta la protección de datos y el acceso a información veraz.
“La fuerza de la tecnología no puede significar un retroceso del Estado de derecho”, subrayó Conde-Pumpido, en un discurso centrado en los desafíos que plantean la inteligencia artificial, las redes sociales y la protección de los datos personales, y en la necesidad de garantizar que el progreso digital se someta siempre al marco de los derechos humanos. Un discurso que discurrió sobre el eje temático de esta edición: «Los derechos humanos de las generaciones futuras».
La tecnología “debe reforzar, no debilitar, las garantías del Estado de derecho”, afirmó. Y recordó que los jueces tienen la responsabilidad de adaptar los principios constitucionales a los nuevos tiempos, sin renunciar a los valores esenciales que sustentan la convivencia democrática.
Los avances tecnológicos deben ponerse al servicio de la libertad y la justicia, no en su contra, aseguró. “El acceso a una información veraz no puede sacrificarse en nombre de la velocidad o de la automatización”, insistió.
Y citó las palabras del presidente del Consejo Europeo pronunciadas recientemente ante la ONU, António Costa: “La democracia no tiene color político. Su razón de ser es garantizar la libertad, la igualdad y la justicia». “El creciente interés de los miembros de la Conferencia por cooperar demuestra que compartimos un mismo propósito: defender la democracia y fortalecer el Estado de derecho”, destacó.
El presidente del Constitucional también recordó que el encuentro coincide con el 45 aniversario del propio Tribunal Constitucional español y con el 35 aniversario de la Comisión de Venecia –que coorganiza este evento, representado en la mesa presidencial por Gianni Buquicchio, presidente honorario de dicho instrumento del Consejo de Europa– a la que agradeció su labor “como punto de encuentro entre el derecho y la democracia”.
Madrid, capital mundial del constitucionalismo
Durante 48 horas, la capital española se ha convertido en el epicentro del debate jurídico global, acogiendo a representantes de tribunales constitucionales de África, América, Asia y Europa. Conde-Pumpido destacó el valor de esta cita como espacio de cooperación internacional y diálogo entre jurisdicciones en defensa de los valores democráticos.
“El creciente interés por participar en esta conferencia demuestra que compartimos un mismo propósito: fortalecer el Estado de derecho y consolidar la democracia como patrimonio común”, afirmó.

Tecnología y justicia intergeneracional
El lema de esta edición sirvió de hilo conductor para una reflexión de fondo sobre la justicia intergeneracional, concepto que Conde-Pumpido definió como la obligación de los poderes públicos —y en particular de los tribunales— de proteger los derechos no solo de los ciudadanos presentes, sino también de los que están por venir.
“Hablar de derechos, no ya para ser disfrutados en el presente, sino también en el futuro, implica pensar en términos que sobrepasan lo material y se sitúan en el ámbito de lo temporal”, explicó.
“Repensar los derechos a la luz de la justicia intergeneracional abre una nueva fase de los derechos humanos, que nos obliga a garantizar que el progreso tecnológico no deje atrás a nadie”.
En este contexto, el presidente del Constitucional abogó por evitar la discriminación algorítmica, preservar la privacidad y proteger los datos personales frente a la vigilancia masiva o el uso invasivo, asegurando que “el derecho a la información veraz” debe mantenerse como principio inquebrantable del Estado de derecho en la era digital.

Un patrimonio constitucional compartido
Conde-Pumpido concluyó su intervención reivindicando la construcción de un patrimonio constitucional global, basado en la cooperación entre jurisdicciones y en el intercambio de experiencias jurisprudenciales.
“No somos simplemente estudiosos del derecho, somos jueces. Nuestra tarea es dejar un legado sólido para las generaciones futuras”, afirmó.
El presidente del Constitucional expresó su deseo de que la Conferencia sirva “para aportar nuestro granito de arena a un mundo más justo y unas sociedades más libres”, y cerró su intervención con un mensaje de solidaridad hacia las víctimas de las recientes inundaciones en la Comunidad Valenciana.