Aunque se presentaron informes médicos y forenses que sugerían que la demandante sufría de trastornos psíquicos reactivos al entorno laboral de Iberia, el tribunal considera que estos diagnósticos, por sí solos, no son suficientes para demostrar la existencia de acoso laboral
Albert López, exguardia urbano, confesó recientemente la autoría en el asesinato pero luego después se desdijo. Javier Nistal explica en su columna qué significa este reconocimiento.