Ni el presidente de la Generalitat ni la alcaldesa de Barcelona asistieron a la toma de posesión del nuevo presidente del TSJC

Ni el presidente de la Generalitat ni la alcaldesa de Barcelona asistieron a la toma de posesión del nuevo presidente del TSJC

26 / 02 / 2016 20:46

Actualizado el 10 / 06 / 2022 09:37

Ni el presidente de  la Generalitat, Carles Puigdemont, ni la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, asistieron a la toma de posesión del nuevo presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), Jesús María Barrientos, que tuvo lugar en la sede de este alto tribunal, en Barcelona, en la mañana del viernes.

Es la primera vez, desde 1994, que el presidente del gobierno autonómico catalán y el alcalde de la ciudad condal dejan de ir a un acto tan importante como este.

A la toma de posesión del presidente saliente, Miguel Ángel Gimeno, el 10 de diciembre de 2010, asistieron no uno sino dos presidentes de la Generalitat: el que estaba en funciones, José Montilla, del PSC-PSOE, y el electo, Artur Mas, de CiU, además del alcalde de entonces, el socialista Jordi Hereu, y la consejera de Justicia en funciones, Montserrat Tura.

Lo mismo ocurrió el 17 de septiembre de 2004, en la toma de posesión de la antecesora de Gimeno, María Eugenia Alegret. El entonces presidente del gobierno autonómico, Pasqual Maragall, y el alcalde de Barcelona, Joan Clos, tampoco fallaron. Y lo mismo sucedió con Guillem Vidal, presidente del TSJC entre 1994 y 2004, que siempre contó con Jordi Pujol y Narcís Serra o Maragall.

En esta ocasión, Puigdemont prefirió visitar el Centro Especial de Trabajo Tallers Bellvitge, en Hospitalet de Llobregat; la misma decisión tomó la alcaldesa.

Sí asistieron Carlos Mundó, conseller de Justicia de la Generalitat, Jordi Jané, de Interior, Llanos de Luna y la delegada del Gobierno en Cataluña, así como el fiscal superior de Cataluña, José María Romero de Tejada.

9 VOCALES Y 9 PRESIDENTES DE TSJ

Por su parte, el presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, hizo uso de su músculo de «autoridad movilizadora», para darle la mayor relevancia al acto,  y concentró a 9 vocales del órgano de gobierno de los jueces –Mario Macías, Roser Bach, Juan Martínez Moya, Rafael Mozo, Mar Cabrejas, Álvaro Cuesta, Gerardo Martínez Tristán, Wenceslao Olea y Pilar Sepúlveda– y a 9 presidentes de TSJ –Pilar de la Oliva, de la Comunidad Valenciana, Antonio Terrasa, de Islas Baleares, Francisco Vieira, de Madrid, Vicente Rouco, de Castilla-La Mancha, Joaquín Gálvez, de Navarra, Antonio Doreste, de Canarias, José Luis López del Moral, de Santander, Miguel Pascual del Riquelme, de Murcia, e Ignacio Espinosa, de La Rioja- que con el que iba a tomar posesión hacían 10, de un total de 17.

La ausencia de Puigdemont, sin duda, supuso un punto negro en una ceremonia a la que jamás había dejado de asistir el titular de la Presidencia de la Generalitat. 

El nuevo presidente del TSJ de Cataluña, Jesús María Barrientos, dedicó sus primeras palabras a reafirmar su compromiso decidido en defensa de la legalidad y de observación de los deberes judiciales, cumpliendo y haciendo cumplir la Constitución y el conjunto del ordenamiento jurídico que de ella deriva, al considerar que solo así «podrá garantizarse una convivencia ordenada y pacífica y generar la confianza necesaria de los ciudadanos en la Justicia».

Barrientos ha admitido que los tiempos son «políticamente complejos» y que esa Comunidad Autónoma «se encuentra inmersa en un intenso debate social relacionado con la propuesta de revisión del actual modelo de encaje y convivencia con el resto de España».

Para la máxima autoridad de la Justicia en Cataluña, el Parlament está «plenamente legitimado para emprender iniciativas de mejora de ese marco de relaciones y convivencia», pero se debe al Estatut de Cataluña y a la Constitución de 1978, «de forma que ninguna de estas normas básicas podrá verse superada si no es previa su reforma, lograda por los procedimientos establecidos».

Sin embargo, en su discurso señaló un dato muy importante: «Sólo a los responsables políticos corresponde encauzar ese debate y articular respuestas imaginativas que puedan resultar aceptadas por amplias mayorías sociales y que, al tiempo, reporten beneficios mutuos a los ciudadanos de Cataluña y del resto de España».

Lesmes, Barrientos y el vocal Macías prepararon con mucho detenimiento y cuidado esta ceremonia la pasada semana, en el Tribunal Supremo. Entonces contaban con que Puigdemont asistiría.

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