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¿Se abstendrá la vocal del CGPJ, Mar Cabrejas, en la votación de su amigo Javier Hernández?

Mar Cabrejas y su amigo, Javier Hernández.
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Mañana jueves la vocal «progresista» del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Mar Cabrejas, tiene una última oportunidad de hacer las cosas bien, absteniéndose de votar la candidatura de su amigo íntimo, Javier Hernández, quien aspira a ocupar la vacante dejada por José Ramón Soriano por jubilación.

Cabrejas se encuentra en la misma situación que el presidente del CGPJ y del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, con respecto a su amigo, el magistrado de la Audiencia Nacional y exsecretario de Estado de Justicia con Alberto Ruiz Gallardón (2011-2014), Fernando Román García. 

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Esta es la segunda vez que Lesmes se abstiene.

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La primera vez fue en enero de 2016, cuando Román se presentó para un puesto de magistrado especialista de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Supremo -como ahora-  que el entonces presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Rafael Toledano, le ganó por algo más que puntos.

En aquella ocasión, como en esta, Lesmes hizo público un comunicado explicando que no había intervenido ni en la selección de los candidatos ni en la votación consiguiente ante el Pleno del CGPJ por esa amistad que no podía negar ni quería ocultar.

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Fue limpio.

Y citó el artículo 28.2.c) de la Ley 30/1992 de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo, que cataloga como causa de abstención la «amistad íntima» con alguno de los aspirantes, como ocurre en este caso de Cabrejas y Hernández. 

¿Se abstendrá la vocal del CGPJ, Mar Cabrejas, en la votación de su amigo Javier Hernández, presidente de la Audiencia Provincial de Tarragona, esta vez?

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La verdad es que sería una incongruencia, que, después de haber participado en la selección de los 6 aspirantes, de entre los 27 que presentaron su solicitud, ahora plegara velas.

Pero es lo que tocaría hacer. Por congruencia política, ética y personal.

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Sobre todo porque podría ser objeto de recurso por parte de cualquiera de los 21 que quedaron fuera.

O de los 5 que no sean elegidos mañana.

Incómoda situación la de la vocal Cabrejas.

Una situación que nadie parecía apreciar, hasta ahora. Pero ya se sabe lo que dice el dicho: «lo evidente es lo que nadie ve hasta que alguien lo explica con claridad».

Y nuestra función está en decir, alto y claro, las cosas con claridad. «El rey va desnudo». Cuando va desnudo.

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Este parece el caso.

Mar Cabrejas es una vocal «progresista» (con comillas obligatorias) elegida por personas de un PSOE que ya no están y con niguna conexión ni afinidad con los que están ahora.

Alguien que, en su afán de apoyar a su amigo Hernández, no ha dudado en intercambiar cromos con el mal etiquetado lado «conservador», desoyendo las opiniones públicas del PSOE que recomienda medidas que fomenten la presencia de las mujeres en el Tribunal Supremo, o de la Asociación de Mujeres Juezas de España, como bien explica su presidenta, Gloria Poyatos,  información que publicamos hoy en Confilegal.

No lo va a hacer.

Tampoco es nada raro, que nadie se llame a engaño.

Durante los pasados 4 años Mar Cabrejas, desde su puesto en la Comisión Permanente -6.000 euros al mes, coche oficial y dedicación plena-, ha secundado la mayor parte de las veces las propuestas del presidente.

Como si fuera del lado conservador.

Tal cual.

Sin embargo, en esta votación de mañana para elegir al nuevo magistrado de la Sala de lo Penal el llamado grupo «progresista» se romperá.

Casi con toda seguridad.

Porque ella apoyará a Hernández -lo viene repitiendo desde hace 4 años a quien ha querido escucharla; no se ha recatado de mostrar su profunda amistad con el presidente de la Audiencia Provincial de Tarragona- junto a los del otro lado.

Los supuestamente «suyos» -algún hablaremos sobre lo huero de las etiquetas políticas que solemos poner los periodistas y que la mayor parte de las veces no responden a la realidad- capitaneados por Rafael Mozo, echarán el resto por la magistrada Susana Polo. 

Todo un ejemplo de congruencia personal, que no política. Porque en esto, que nadie se engañe, la llamada «política judicial», no tiene nada que ver.

Nada.