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La juez rechaza la petición de libertad de Bernardo Montoya

Considera que los indicios objetivos sobre su participación en los hechos “son abundantes” y mantiene su situación de prisión preventivaLaura Luelmo, una joven profesora de 25 años asesinada el pasado diciembre, y el asesino confeso, Bernardo Montoya, que ahora dice que fue su expareja la que acabó con la vida de la joven.
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La titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Valverde del Camino (Huelva), Elvira Mora Pulido, ha rechazado la petición de libertad provisional planteada por la defensa de Bernardo Montoya, investigado por el asesinato en diciembre de 2018 de la joven zamorana Laura Luelmo, en la localidad onubense de El Campillo.

En un auto dictado ayer, que es recurrible, la juez instructora deniega la petición planteada por el abogado Miguel Rivera, y mantiene la medida cautelar de prisión provisional, comunicada y sin fianza que decretó el 22 de diciembre, a las tres de la madrugada, por presuntos delitos de detención ilegal, agresión sexual y asesinato.

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En su escrito, la defensa del investigado cuestionó la validez de las transcripciones de la declaración autoinculpatoria de su cliente prestada en diciembre.La juez asevera que el acto de la declaración del investigado donde confesó la autoría de los hechos “está válidamente documentado en soporte escrito”.

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Señala que este documento no constituye una transcripción del contenido audiovisual, sino una redacción por escrito efectuada “en el mismo momento en el que el investigado declaraba, que quedó convenientemente unida a la causa el mismo día de su práctica”, estando así revestida de fe pública judicial.

Miguel Rivera, abogado de Bernardo Montoya. Foto: EP

Respecto a la validez de las grabaciones, recuerda en su resolución que ya dictó otro auto el día 21 de marzo pasado donde se pronunciaba sobre el particular y señalaba que la declaración del investigado se había documentado también por escrito y que ello “era válido”.

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En relación con la validez de las transcripciones de su declaración, el abogado de Montoya también planteó la vulneración del derecho de defensa de su cliente.

Al respecto, la instructora señala que “se ha salvaguardado su derecho de defensa”, ya que, en su comparecencia, fue instruido de los hechos por los que comparecía y de los derechos que le asistían en presencia de su letrado, “firmando de su puño y letra dicha información de hechos y lectura de derechos”.

La juez considera que, en este momento de la investigación, “siguen concurriendo las mismas circunstancias para mantener” la medida de prisión preventiva del encausado, “pues aunque haya variado su declaración y niegue la perpetración de los hechos, atribuyendo los mismos a su expareja, los indicios objetivos sobre su participación son abundantes”.

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A juicio de la instructora, contra el investigado “no solo siguen persistiendo los datos objetivos” recogidos en el auto donde se ordenó su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza, “sino que existen otros indicios obtenidos de las diligencias instructoras practicadas con posterioridad que vienen a robustecer aquellos indicios”.

La juez ordenó el  22 de diciembre de 2018 el ingreso en prisión preventiva de Bernardo Montoya por la gravedad de los delitos, la posibilidad de eliminación de pruebas y el riesgo de fuga y a fin de evitar el riesgo de que cometa otros hechos delictivos de la misma gravedad que los ahora causados.

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En el escrito donde la defensa solicitó la puesta en libertad de Montoya, solicitaba a la juez que le fueran devueltas unas gafas graduadas que fueron halladas en su vehículo.

Sobre esta petición la juez acuerda oficiar a la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Huelva, encargada de la investigación, a fin de que informe acerca de si, sobre estas gafas, “se ha practicado la pericia oportuna o deben practicar alguna otra que dificulte o impida” dicha devolución.

El vehículo se encuentra depositado en dependencias de la referida Unidad.

EL CADÁVER DE LAURA LUELMO APARECIÓ CON SIGNOS DE VIOLENCIA Y SEMIDESNUDO

Laura Luelmo, de 26 años y natural de Zamora, desapareció el pasado 12 de diciembre en El Campillo (Huelva), donde residía tras ocupar una plaza de profesora en un instituto de Nerva.

La Guardia Civil encontró su cadáver el 17 de diciembre con signos de violencia y semidesnudo. Estaba en una montaña escarpada de los alrededores de la localidad.

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Un día después, Bernardo Montoya fue detenido como principal sospechoso y confesó en dependencias de la Guardia Civil de Huelva que era el autor de la muerte de la joven.

Ahora dice que fue su expareja, Josefa Carmina Garrido, la que acabó con la vida de Laura Luelmo.

La exnovia de Montoya declaró el pasado lunes como investigada ante la juez que instruye el caso y aseguró que es inocente.

ANTECEDENTES POR ASESINATO

Bernardo Montoya, de 50 años, residía en una vivienda en la misma calle que Laura Luelmo.Tiene antecedentes por asesinato y había quedado en libertad en octubre de 2018, una vez que cumplió una condena de dos años y diez meses por dos robos con violencia a mujeres ocurridos en 2015.

Previamente, cumplió otra condena de 17 años y nueve meses, en esta ocasión por el asesinato, obstrucción a la justicia y allanamiento de la vivienda de una anciana de 82 años en Cortegana, a unos 50 kilómetros de El Campillo.

Durante su primera condena, confirmada por la Audiencia Provincial de Huelva en 1997, Montoya aprovechó un permiso penitenciario concedido en 2008 para tratar de agredir a una joven de 27 años que paseaba por un parque de El Campillo.

La joven consiguió que no se consumara la agresión, en parte gracias a su perro, un pastor alemán, que Montoya asestó una puñalada, de 15 centímetros. Fue condenado por amenazas por el Juzgado Penal número 3 de Huelva a un año y seis meses.

Había quebrantado otro permiso cumpliendo la condena por el asesinato de la anciana de Cortegana.