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Covite contabiliza 193 actos de apoyo a ETA en 2020 y alerta de su aumento

Exige que se cumpla la ley 4/2008 de reconocimiento y reparación a las víctimas del terrorismo y que se apliquen en el País Vasco y Navarra políticas de desradicalización violenta“Urge que las instituciones impulsen políticas pedagógicas de deslegitimación del terrorismo y del proyecto político de ETA", destaca la presidenta de Covite, Consuelo Ordóñez.
| | Actualizado: 30/12/2020 22:16

El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) ha documentado un total de 193 actos de apoyo a ETA a lo largo de 2020en su Observatorio de la Radicalización, un espacio en la web del colectivo en el que desde 2016 se registran todos los actos relacionados con la radicalización violenta en el ámbito del terrorismo de ETA.

Covite destaca que el número de actos de apoyo explícito a ETA y a sus terroristas ha aumentado un 57% con respecto a 2019, cuando registró 108.

Lamenta que “pese a que el fenómeno de la radicalización violenta ultranacionalista en el País Vasco y en Navarra no disminuye, las instituciones continúan sin tratar este asunto con la
seriedad y la urgencia que merece”.

Según precisa, del total de los actos realizados, 92 han tenido lugar en Vizcaya, 60 en Guipúzcoa, 30 en Navarra, 6 en Álava 3 en otras provincias –uno en Madrid, uno en Murcia y uno en Barcelona– y dos en el País Vasco francés.

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En cuanto a la tipología de los actos, 82 han sido de aparición de pintadas y pancartas de «ensalzamiento explícito a ETA y a sus presos»; 65 manifestaciones en las que «se ha reclamado la amnistía –que no el acercamiento a cárceles vascas– de los etarras presos»; 18 de homenajes públicos a miembros de ETA al salir de prisión o a etarras muertos; cuatro fiestas populares «celebradas específicamente para enaltecer a ETA u hostigar a la Guardia Civil», como el “Ospa eguna” en Alsasua, el “tiro al facha” en Etxarri Aranatz o el “Gudari eguna”; y otros 23 actos los ha categorizado en “otros actos”, como son la quema de cajeros y contenedores que se llevaron a cabo durante el mes de mayo como motivo de protesta por la huelga de hambre del etarra Patxi Ruiz o el ataque a la vivienda personal de Idoia Mendia, también por el mismo motivo.

La presidenta de Covite, la abogada Consuelo Ordóñez, hermana del concejal del PP vasco Gregorio Ordóñez asesinado por ETA el 23 de enero de 1995 en San Sebastián, denuncia que los esfuerzos de prevención de radicalización, incluido el Plan Nacional de Prevención, “se han centrado en el yihadismo y han ignorado el principal foco de radicalización que teníamos y tenemos en España, que es el ultranacionalismo vasco existente en el País Vasco y en Navarra”.

Critica que «las políticas públicas de desradicalización y de prevención de la radicalización violenta abertzale brillan por su ausencia».

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Y subraya que abordar la radicalización violenta abertzale es “una urgencia, una necesidad imperiosa».

«Como no se ha prevenido, ahora toca acabar con ella, frenarla”, señala Ordóñez.

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Lamenta que «se hayan perdido unos años clave para afrontar este problema, con una disidencia de ETA durmiente a la que se debería haber vigilado más y mejor».

«Ahora que ha despertado, hemos comprobado que esta disidencia tiene más seguidores de los que creíamos y más capacidad de movilización de la que esperábamos”, apunta Ordóñez.

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Covite relaciona la «radicalización violenta ultranacionalista» con “más de cincuenta años de odio transmitido de generación en generación hacia todo aquel que no comparta el pensamiento fanático de la izquierda abertzale».

«Los terroristas de ETA y los políticos que colaboraron con ellos, generaron consciente y calculadamente una extraordinaria red de gente fanatizada que no se ha disuelto”, señala el Colectivo de Víctimas del Terrorismo.

Denuncia que “aunque ETA ya no mate, las ideas que llevaron a los etarras a matar siguen ahí, asumidas por una parte de la población del País Vasco y de Navarra”.

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“El culto al terrorista es el pan de cada día en nuestras calles debido a la inacción de las instituciones y a la pasividad de la Justicia. ¿Acaso vemos en Francia a miles de personas en las calles pidiendo la excarcelación de terroristas yihadistas?”, ha censurado Consuelo Ordóñez, presidenta de Covite.

“Las calles y los espacios públicos en Euskadi y Navarra siempre han sido un escaparate de las reivindicaciones de la izquierda abertzale. Centenares de jóvenes están creciendo con la idea de que los etarras son héroes. Reivindicar la amnistía para quienes están en la cárcel por crímenes gravísimos podrá ser legal, pero es un claro síntoma de anormalidad moral y democrática”.

A juicio de Covite, “quienes más han contribuido a esta radicalización violenta son los líderes de la izquierda abertzale, que denominan ‘presos políticos’ a los asesinos de nuestros familiares y que reclaman un ‘sentido de normalidad’ a los homenajes públicos a etarras».

«En Covite no nos vamos a acostumbrar nunca a estas provocaciones de los portavoces de la izquierda abertzale”, advierte Consuelo Ordóñez.

“A pesar del rechazo generalizado al ensalzamiento público a ETA y a sus presos, la izquierda abertzale sigue fomentando y justificando este tipo de manifestaciones”.

Por esta razón, Covite insiste en reclamar a las instituciones vascas que cumplan el artículo 4 de la Ley vasca 4/2008 de reconocimiento y reparación a las víctimas del terrorismo, que obliga a las instituciones a prevenir los actos que ensalcen el terrorismo o humillen a las víctimas.

La normativa aprobada el 19 de junio de 2008 establece que “los poderes públicos velarán para que las víctimas sean tratadas con respeto a sus derechos, para ello adoptarán las medidas apropiadas para prevenir y evitar la realización de actos efectuados en público que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas o de sus familiares, exaltación del terrorismo, homenaje o concesión pública de distinción a los terroristas”.

Covite demanda a las instituciones vascas y navarras «una mayor firmeza y determinación» para abordar este problema.

“Se debe pasar de las declaraciones institucionales de condena de estos actos a planes concretos de prevención de la radicalización”, han exhortado desde Covite.

“Urge que las instituciones impulsen políticas pedagógicas de deslegitimación del terrorismo y del proyecto político de ETA. Esta es la verdadera cuestión sensible para disminuir la radicalización y normalizar la democracia y la convivencia en el País Vasco y en Navarra”, manifiesta Consuelo Ordóñez.

‘ESPAÑA, EL ÚNICO PAÍS DE LA UE EN EL QUE SE HOMENAJEA A TERRORISTAS ORGULLOSOS DE SU PASADO’

Covite vuelve a insistir, como lleva haciendo desde hace varios años, en que “España es el único país de la Unión Europea en el que se homenajea y se muestra apoyo y gratitud públicamente a terroristas sanguinarios orgullosos de su pasado criminal, con el riesgo que entraña para las nuevas generaciones y para construir un futuro libre de violencia”.

Covite también pone el foco «de la responsabilidad de la impunidad con la que se realiza el culto al etarra en la Audiencia Nacional, que hasta ahora ha archivado todas las denuncias presentadas por el Colectivo por homenajes públicos a etarras a su salida de prisión: un total de 27 denuncias desde 2016″.

Consuelo Ordóñez afirma que “la Audiencia Nacional no tiene voluntad de aplicar el artículo 578 del Código Penal como sí lo hacía hasta hace unos años por los mismos hechos que denunciamos ahora, llegando a condenar a dirigentes de la izquierda abertzale como Arnaldo Otegi o Tasio Erkizia”.

“La Audiencia Nacional pone la dudosa excusa de que no hay riesgo de que ETA vuelva a utilizar la violencia porque da a ETA por disuelta, cuando quedan decenas de terroristas sin detener y no hemos visto la operación policial de disolución de ETA”, agrega.

Covite también manifiesta que la Audiencia Nacional y las instituciones públicas, especialmente las vascas y navarras, están «incumpliendo» las últimas recomendaciones del Parlamento Europeo del 12 de diciembre de 2018 y del 17 de noviembre de 2020, en las que se instó a los Estados miembro de la UE a que «prohíban los homenajes a las personas declaradas culpables de actividades terroristas mediante sentencia firme”.

Recuerda que de forma específica a España, el Parlamento Europeo ha pedido que “evite que las víctimas del terrorismo sean humilladas por actos como los homenajes a terroristas que se han producido en los últimos años en España”.

Consuelo Ordóñez, que es abogada y ha dedicado gran parte de su vida en la lucha contra ETA y su entorno, y la defensa de los derechos de las víctimas del terrorismo (memoria, verdad, dignidad y justicia), advierte que mientras se sigan defendiendo valores antidemocráticos en las instituciones y en las calles, “nuestra libertad seguirá secuestrada”.

“Mientras no hayamos ganado la batalla de la libertad, de la educación en valores y enseñemos la historia reciente que ha vivido este país, ¿quién nos garantiza que ésta no vuelva a repetirse?”, señala Ordóñez.

El próximo 23 de enero hará 26 años del asesinato de su hermano.

Uno de los tres etarras condenados como cooperadores necesarios se acercó por detrás mientras almorzaba en un bar de la capital donostiarra (La Cepa) con varios compañeros del partido, María San Gil, Enrique Villar e Iciar Urtasun. El asesino le atravesó la cabeza de un disparo.

Gregorio Ordóñez era teniente de alcalde del PP en el Ayuntamiento de San Sebastián, tenía 36 años, estaba casado con Ana Iríbar y tenía un hijo de 14 meses, Javier.

Los etarras Francisco Javier García Gaztelu, Juan Ramón Carasatorre Aldaz y Valentín Lasarte Oliden, del llamado Comando Donosti, fueron condenados por su asesinato. En marzo de 2015 quedó libre Lasarte, tras cumplir 18 años.

Unos meses después del asesinato de su hermano, Consuelo Ordóñez comenzó a ir a las concentraciones que pedían la liberación del secuestrado de turno. Iba sola.

“Desde entonces, salir a la calle, codearme con la primera línea del activismo, se convirtió en mi vía de escape, en mi mejor estrategia para sobrellevar el duelo. Tenía que recoger el testigo de mi hermano en su lucha por los derechos más básicos. Se lo debía”, explica la presidenta de Covite.

El pasado 28 de noviembre se cumplieron 22 años del activismo de Covite combatiendo el terrorismo con la palabra.

22 años de activismo de Covite contra ETA y su entorno, y de defensa de los derechos de las víctimas del terrorismo: Memoria, Verdad, Dignidad y Justicia.