Se trata de Eulàlia Reguant, a quien el TS impuso una multa de 2.500 euros, como a Antonio Baños, porque los testigos tienen la obligación de contestar a todas las partes.
"Desde la simple óptica de los derechos humanos, nos encontramos ante una niña que para el Derecho no existe, porque no ha sido inscrita”, explica el juez.