La Unión de Consumidores denuncia que Unicaja se queda con el dinero de sus clientes, a los que dejó a merced de los ciberdelincuentes por no implantar un sistema de protección anti ‘phishing’.
Aunque es un recinto privado de uso exclusivo de los socios, en la práctica permite la libre entrada del público al bar, con acceso no controlado, donde el detective privado recogió las imágenes.