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Urkullu asegura que medió entre Rajoy y Puigdemont desde el verano de 2017

El expresidente del Gobierno reconoció ayer que se había visto con él, "y con mucha más gente", pero que "no hubo ningún mediador"El político vasco dice que el exjefe del Ejecutivo siempre fue "renuente" a dar cualquier paso "que pudiera interpretarse como una negociación que traspasara los límites de la Constitución".
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El lehendakari Iñigo Urkullu ha asegurado hoy ante el tribunal del ‘procés’ que llevó a cabo una labor de mediación entre el Gobierno de Mariano Rajoy y el ejecutivo autonómico de Carles Puigdemont, a petición del expresidente catalán, huido de la Justicia.

Rajoy negó ayer que haya habido mediadores. Reconoció que se había visto con él, «y con mucha más gente», pero que aquí no había habido mediador de ningún tipo.

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Urkullu, por su parte, mantiene que actuó de «enlace» y ha señalado que Mariano Rajoy siempre fue «renuente» a dar cualquier paso «que pudiera interpretarse como una negociación que traspasara los límites de la Constitución». Por eso, ha asegurado que «en ningún caso» hablaron del derecho de autodeterminación.

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Así lo ha manifestado a preguntas de Francesc Homs, abogado del exconsejero catalán Josep Rull, que fue quien había solicitado su comparecencia para que cuente su experiencia en los meses previos al referéndum y la declaración unilateral de independencia (DUI) y cuál fue su trabajo para intentar reconducir la situación.

Urkullu manifestado que el 19 de junio de 2017 se reunió con Puigdemont en el Palau de la Generalitat, que el encuentro que duró cuatro horas, y que éste le trasladó la situación de «bloqueo absoluto» en las relaciones entre la Generalitat y el Gobierno, por lo que le pidió que «encauzara» el diálogo.

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Ha dicho que Puigdemont «no quería declarar la independencia de manera unilateral» y que ambos compartían que lo mejor era un referéndum «legal y pactado».

Según ha afirmado, comenzó esa labor de mediación en el verano de 2017, previo al referéndum ilegal del 1 de octubre, y que su actuación no se limitó a una «intermediación» entre presidencia del Gobierno y la Generalitat, sino que ese verano mantuvo «muchas conversaciones, encuentros, comunicaciones con personas con diferentes responsabilidades» del «ámbito social, político, económico y empresarial».

Ha contado que el mismo 19 de junio tuvo un encuentro con la exvicepresidenta Soraya Saenz de Santamaría, en la sala de autoridades del aeropuerto de Barcelona, que le habló de la reunión con Puigdemont y le pidió una con el presidente del Gobierno.

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Urkullu ha explicado que la reunión con Mariano Rajoy tuvo se produjo un mes después, el 19 de julio, en Moncloa, y trató «exclusivamente» sobre el problema con Cataluña.

El lehendakari ha puntualizado que el Ejecutivo no pidió su mediación, y que la actitud de Mariano Rajoy fue la de «escucha y atención», pero «renuente a cualquier paso que se interpretara como una negociación que traspasara los límites de la Constitución».

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«Le dije a Rajoy que había que evitar una fractura social», ha explicado, y ha dicho que después mantuvo numerosas conversaciones telefónica con él.

ASEGURA QUE EL 21 DE SEPTIEMBRE LLAMÓ A RAJOY PARA DECIRLE QUE ‘TODO SE ESTABA YENDO DE LAS MANOS’

Una de ellas, según ha relatado, fue el 21 de septiembre, «como consecuencia de los registros» policiales en sedes de la Generalitat para investigar la organización del referéndum.

«Le dije que las cosas no debían seguir de la manera que se estaban conduciendo, que se estaba yendo de las manos por la intervención de la Guardia Civil, lo que provocaba convulsión en la sociedad catalana; que había puntos de crispación en la vida catalana que no eran pertinentes», ha explicado a preguntas del fiscal Jaime Moreno.

El representante del Ministerio Público le ha apuntado que los incidentes de esa jornada no tenían relación con Rajoy, pues fueron en respuesta a una orden del Juzgado de Instrución número 13 de Barcelona.

«Pero había una actitud renuente, no proactiva por parte del presidente del Gobierno de intentar encauzar la situación», ha respondido el lehendakari, para añadir que la respuesta de Rajoy fue que en adelante la actuación (policial) sería «lo mínimo posible y con la máxima delicadeza».

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Urkullu ha comentado que durante ese tiempo desde que Puigdemont le solicitó su mediación llegó a hacer «cuatro o cinco propuestas» con el objetivo de fijar «un esquema de diálogo, de acuerdo, de distensión por un plazo de tres meses», con una representación a tres partes, y que tuviera una «metodología de trabajo» específica.

En definitiva, intentar «buscar una vía de diálogo que condujera a una relación estable», que el propio Rajoy le «reconoció que no existía».

También ha resaltado, a preguntas de la abogada del Estado Rosa María Seoane, que no sólo planteó a Puigdemont la imposibilidad de celebrar el referéndum, sino también recurrir a la «vía unilateral».

«Siempre abogué por la bilateralidad. Es una vía que sigue siendo la pertinente para que desemboque en el deseo de una mayoría social constatable de una consulta legal y pactada», ha apuntado.

AFIRMA QUE LAS CONVERSACIONES Y ENCUENTROS SE INTENSIFICARON EN OCTUBRE, TRAS EL 1-O

Según Urkullu, las conversaciones y encuentros en esas gestiones solicitadas por parte de Puigdemont se intensificaron durante octubre, tras el 1-O.

«Desde el 4 de octubre hasta el día 27 fue prolija la relación que tuve con todo tipo de personalidades de todos los ámbitos», ha resaltado.

El político ha señalado que en ese mes fue cuando más «planteamientos públicos» se hicieron sobre «suspender la autonomía» de Cataluña, se materializó el acuerdo entre Rajoy y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, para iniciar los trámites en el Senado en caso de que hubiera que aplicar el artículo 155 y también se hablaba de la posibilidad de que el Gobierno estuviese pensando en poner en marcha el artículo 116 de la Constitución, que regula los estados de alarma, excepción y sitio.

Ha indicado que, por lo que él sabe, el Ejecutivo nunca se planteó aplicar el 116.

Urkullu ha afirmado que todo este ambiente político que se alargó durante octubre hizo que quisiera centrar su labor sólo en hechos que se iban produciendo en Cataluña, en concreto el Pleno del Parlamento catalán del día 10 en el que Puigdemont hizo una declaración de independencia y luego suspendió sus efectos.

El abogado de Rull ha preguntado si leyó alguna de las cartas que Puigdemont y Rajoy se intercambiaron los días siguientes al citado Pleno, a lo que Urkullu ha contestado que sí, y ha añadido Puigdemont sí manifestó en una de estas misivas que el día 10 no había declarado la independencia de forma unilateral.

Urkullu ha explicado que en los últimos días antes de la declaración unilateral de independencia la actitud de Puigdemont fue «muy receptiva» a la disolución de la Cámara catalana y la convocatoria de elecciones.

Ha contado que el 26 de octubre habló con el expresidente catalán y éste le aseguró que tenía intención de comparecer ante los medios para hacer el anuncio de elecciones anticipadas.

Ha comentado que Rajoy «no era muy dado al 155» y que se lo trasladó a Puigdemont el día 26 que, aunque el expresidente no se lo había dicho «taxativamente» y no podía ofrecer «garantías», sí tenía la «intuición» de que no se aplicaría el 155 si en Cataluña se disolvía el Parlamento catalán y se convocaban nuevos comicios.

Sin embargo, ha explicado que, aunque el día 26 por la mañana parecía que se convocarían elecciones, pero que a las dos de la tarde habló con Puigdemont y que éste le comunicó que tenía «presiones» por parte de su grupo parlamentario de Junts pel Sí y que la población «se le estaba rebelando», en las manifestaciones que hubo, y le dijo que no las convocaría.

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