El Salón de Pasos Perdidos del Tribunal Supremo volvió a convertirse en un teatro donde tirios y troyanos compartieron, durante una hora y media, el mismo espacio en paz.
Los firmantes pretenden rebajar tensiones y despejar las dudas sobre «cualquier forma de polaridad artificiosa que pueda empañar la ceremonia solemne que marca el inicio del curso judicial».
En una carta dirigida a la presidenta del TS, los magistrados trasladan «la inconveniencia de intervenir en el acto de apertura del año judicial en las actuales circunstancias» del fiscal general.