Los fondos con los que se pagó la indemnización a Tomás Cavanna, públicos en su origen, "se integraron en el patrimonio de la Fundación y eran privados, por lo que no podía ser objeto de delito de malversación".
Señala la resolución que “los términos, las expresiones, las palabras empleadas por el acusado presentan un claro significado de descalificación personal e individualizada”
Después de 32 años de búsqueda, gracias a una banco de ADN estadounidense que le puso en contacto con un primo segundo, que le informó de que sus hermanos biológicos también la estaban buscando.