La pareja, de 86 y 89 años, respectivamente, debido a su avanzada edad y al Alzheimer que uno de ellos padece, decidió contratar los servicios de una cuidadora para que les ayudase con las tareas diarias.
Abandonó la vivienda tras el ingreso de su pareja en prisión, dejando en su interior a los dos perros, "con flagrante desprecio por su vida y bienestar", expone la Fiscalía.