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El miembro de «la manada» que robó unas gafas, condenado a una multa de 1.080 euros y puesto en libertad

BOZA Y OTROS DOS MIEMBROS DE 'LA MANADA' TIENEN UNA CAUSA ABIERTA EN SAN SEBASTIÁN por supuestamente robar cinco gafas dos días antes de los abusos sexualesBoza, de espaldas, en el juicio; en el fondo, el magistrado José Jesús Maraver Lora. EP.
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El magistrado José Jesús Maraver Lora, juez en funciones de refuerzo del Juzgado de lo Penal 10 de Sevilla, ha condenado a Ángel Bouza a dos multas de 540 euros (1.080 euros), por una parte, como autor de un delito leve de hurto, y a indemnizar con 232 euros a un vigilante jurado que el pasado 1 de agosto resultó lesionado cuando se marchaba tras robar unas gafas en un centro comercial de Sevilla el pasado 1 de agosto.

El magistrado ha ordenado, en su sentencia, que tiene fecha de hoy, su inmediata puesta en libertad, toda vez que el acusado ingresó en prisión preventiva por estos hechos.

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Bouza es uno de los cinco miembros de «la manada» (los otros son José Ángel Prenda, Jesús Escudero, Alfonso Jesús Cabezuelo y Antonio Manuel Guerrero) condenados a nueve años de cárcel por abuso sexual a una joven en los Sanfermines de 2016.

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El juicio por estos hechos se celebró el pasado lunes. La Fiscalía solicitó cuatro años de prisión para Boza por un delito de robo con violencia e intimidación.

También reclamó el pago de una multa de 300 euros por un delito leve de lesiones, así como que, en concepto de responsabilidad civil, una indemnización de 232 euros a un vigilante que resultó lesionado, delitos de los que ha quedado absueltos.

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Por su parte, su defensa, que ejerce el abogado Agustín Martínez, solicitó rebajar la acusación a un delito de hurto e imponer una multa como condena.

Boza fue detenido el pasado 1 de agosto y desde entonces se encontraba en prisión provisional.

El magistrado considera probado que los hechos tuvieron lugar sobre las 19,25 horas del día 1 de agosto, cuando este miembro de ‘la manada’ entró en un centro comercial y se dirigió al departamento de óptica, donde, «con la intención de hacerlas suyas, sin abonar su importe, tras quitarle el mecanismo de alarma, se apoderó de unas gafas de sol» cuyo precio de venta al público era de 148 euros.

Seguidamente, y según ha considerado el magistrado, el acusado salió del establecimiento comercial «sin haber abonado el precio de las gafas, sin que se activara la alarma, sin ser seguido por vigilante de seguridad del establecimiento» y se dirigió al aparcamiento, donde «no existe control de seguridad alguno, ni personal de vigilancia, ni medios magnéticos, ni alarmas, ni cámaras de control de imagen, salvo las cámaras de entrada y salida que recoge la imagen de los vehículos y la caseta del empleado de la empresa» del aparcamiento.

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Una vez allí, el investigado subió a su vehículo y se dirigió a la salida, señala el juez, que indica que dos miembros del personal de seguridad fueron informados por el vigilante de la sala de monitores de que el acusado «había cogido unas gafas de sol del departamento de óptica y, tras arrancarle la alarma anti hurto, se las había ocultado bajo el pantalón corto que vestía».

La sentencia pone de manifiesto que, sobre las 19,35 horas, el acusado inició la subida de la rampa para salir del aparcamiento, momento en que fue localizado por el coordinador de seguridad, «que aparece por su izquierda y corre tras el vehículo e informa a sus compañeros (…) y comienza a subir a pie por la rampa en su persecución».

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Al hilo, considera probado que el acusado, cuando sale del aparcamiento, «da un volantazo para huir por la izquierda, obligando al vigilante, a quien había visto situado frente a él con el brazo levantado, con la palma de la mano abierta, haciéndole indicación para que se detuviera, a apartarse para no ser atropellado, golpeándole con el espejo retrovisor» y provocándole distintas lesiones.

Tras ello, el acusado logró huir y, tras circular por diversas calles de la capital andaluza, fue interceptado por efectivos de la Policía Local, siéndole intervenidas las gafas sustraídas «sin daño alguno».

«EL HURTO SE HABÍA CONSUMADO»

El juez argumenta que «el tiempo transcurrido desde que el acusado sale de la tienda hasta que tratan de impedir su huida, ya en la calle, tiempo durante el cual, aunque no lo hizo, pudo haberse desprendido de las gafas, arrojándolas al suelo, bajo alguno de los muchos vehículos que debían hallarse en el aparcamiento, esconderla en cualquier espacio de la gran superficie que constituye el aparcamiento o entregárselas a cualquier otra persona que le estuviera esperando, y ninguno de estos hechos podría haber sido evitado por el propietario o por los vigilantes de seguridad o cualquier otro empleado a su servicio, al no tener ya control sobre el bien, cuya disponibilidad ya ostentaba el hoy acusado, es suficiente para concluir que el hurto se había consumado, antes de producirse el acto de violencia que tiene lugar en la calle, por lo que, conforme a unánime jurisprudencia del Tribunal Supremo, la violencia, en este caso, no transmuta el hurto en robo al haberse alcanzado la consumación».

Y es que, según el magistrado, «la búsqueda del autor de la sustracción, realizada por los vigilantes de seguridad en el aparcamiento, no suspende la consumación que ya se ha producido», pues «la búsqueda tiene por objeto la detención del autor y, si es posible, la recuperación del bien sustraído, pero no impide la consumación, al igual que no la impide la posterior búsqueda por parte de los policías locales, quienes logran detener» al encausado y recuperar las gafas.

«Sí lo impediría en cambio que el artículo sustraído no hubiera salido de la esfera de control del propietario, que no es lo mismo que la salida del edificio donde se produce la sustracción, control que, conforme a lo dicho anteriormente y conforme a la jurisprudencia del Tribunal Supremo debe vincularse a la disponibilidad potencial que del bien sustraído haya tenido el autor del hecho», indica el juez.

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Cabe recordar que durante la celebración del juicio, Boza, en el uso de su derecho a la última palabra, expresó que está «muy arrepentido» porque lo relatado le parece «una absoluta gilipollez». «Pedir perdón a mi familia, que lo estamos pasando muy mal, y a la sociedad», manifestó en su intervención.

EL ABOGADO, «MUY SATISFECHO»

Tras conocerse la sentencia, el abogado Agustín Martínez, que ejerce la defensa de Boza, en declaraciones a Europa Press, ha expresado que está «muy satisfecho» porque el tribunal ha considerado sus tesis expuestas en la Sala y «reconoce que no había robo con violencia, sino que los hechos debían calificarse, como hicimos, como un delito leve de hurto y un delito leve de lesiones».

Aunque es «deplorable y lamentable que una persona entre en un centro comercial y sustraiga cualquier tipo de producto», era «exagerada» la petición del Ministerio Fiscal de cuatro años de prisión.

Por todo ello, ha señalado que «debe ser inmediatamente puesto en libertad», como así «será tras la orden del tribunal», algo que ocurrirá «en breve».

SE ENFRENTA A UNA PETICIÓN FISCAL DE 9 MESES DE CÁRCEL

Ángel Boza y otros dos miembros de ‘la manada’, Ángel Prenda y Antonio Manuel Guerrero, tienen otra causa abierta en San Sebastián, por supuestamente robar cinco gafas en una óptica el pasado 5 de julio, dos días antes de los abusos sexuales cometidos en Pamplona.

Están acusados de un delito de hurto.

Según ha informado la Fiscalía de Guipúzcoa, los cinco artículos sustraídos están valorados en su conjunto en 865 euros.

El Ministerio Público demanda nueve meses de cárcel para Ángel Boza y José Ángel Prenda, mientras que para el guardia civil de ‘la manada’, Antonio Manuel Guerrero, pide seis meses, al aplicarle la atenuante de reparación del daño causado, ya que devolvió una de las gafas.

Los cinco miembros de ‘la manada’ fueron condenados en abril a nueve años de prisión.

‘LA MANADA’ ESTÁ A LA ESPERA DE LA SENTENCIA FIRME POR LOS HECHOS COMETIDOS EN LOS SANFERMINES 

Ángel Boza, José Ángel Prenda, Jesús Escudero, Alfonso Jesús Cabezuelo y Antonio Manuel Guerrero quedaron en libertad provisional el pasado 21 de junio

Al día siguiente salieron de la cárcel de forma provisional, a la espera de sentencia firme, tras abonar cada una fianza de 6.000 euros.

Poco después, a principios de julio, estuvo en la picota Antonio Manuel Guerrero, el guardia civil. Según la Policía, tres días después de su puesta en libertad habría acudido a dependencias policiales para intentar renovar su pasaporte.

El guardia civil de ‘la manada’, Antonio Manuel Guerrero Escudero. / EP

La Fiscalía y las acusaciones pidieron su reingreso en prisión por supuesto quebrantamiento de una medida cautelar, aunque el 23 de julio la Audiencia de Navarra acordó mantenerlo en libertad provisional.

El pasado 25 de octubre, el miembro de ‘la manada’ que era militar, Alfonso Jesús Cabezuelo, también saltó a primera plana por ser expulsado de las Fuerzas Armadas.

Antes de ser condenado, Alfonso Jesús Cabezuelo formaba parte de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en la base de Morón de la Frontera (Sevilla)./ EP

El pasado 7 de noviembre, la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Navarra estudió los recursos presentados contra la sentencia de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial que condenó a los miembros de ‘la manada’ a 9 años de cárcel por un delito de abuso sexual.

Tanto la acusación particular como las acusaciones populares ejercidas por el Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona solicitan en sendos recursos que los hechos no sean considerados como un abuso sexual, sino como una agresión sexual.

Las defensas de los condenados reclaman su absolución.