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Calvente: “En el equipo jurídico de Podemos nos arrepentimos por no cesar inmediatamente a Marta Flor por el asunto del fiscal”

A la izquierda el excoordinador del equipo legal de Unidas Podemos, José Manuel Calvente, y la abogada Marta Flor.
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El ex coordinador jurídico de Unidas Podemos, José Manuel Cavente, dio un paso al frente con su denuncia ante la Guardia Civil, contra la cúpula del partido de Pablo Iglesias por unos hechos que pudieran ser susceptibles de “blanqueo de capitales, financiación ilegal de partidos políticos, descubrimiento y revelación de secretos y allanamiento informático”, que interpuso en diciembre del año pasado.

Una larga lista de hechos que ahora se investigan en el Juzgado de Instrucción 42 de Madrid, del que es titular el magistrado Juan José Escalonilla.

Pero Calvente, sólo se arrepiente de una cosa: “No haber cesado inmediatamente a la abogada de Podemos, –personada por el partido en el caso Tándem–, Marta Flor, cuando supimos que tenía una ‘relación íntima’ con el fiscal de este proceso judicial, Ignacio Stampa“, confiesa a Confilegal.

Calvente cree que “Flor nunca asumió que se la apartara del caso Villarejo”, o “caso Tándem”, dividido en 25 piezas diferentes y centrado en los negocios privados del comisario jubilado, José Manuel Villarejo, en prisión preventiva por ello desde noviembre de 2017.

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De acuerdo con el excoordinador legal de Unidas Podemos, a Flor “se la apartó paulatinamente de este proceso judicial, lo cual supuso un grave error por parte del equipo jurídico de Podemos, porque se tenía que haber cortado de raíz desde el principio por su situación personal con el fiscal Stampa“.

Significativas discusiones dentro del equipo legal del partido precedieron al cese de Flor de la macrocausa “Tándem”.

La gota que colmó el vaso tuvo lugar el 8 de febrero de 2019, cuando Calvente no autorizó a Marta Flor “a entregar documentos con información confidencial del partido a los fiscales del caso Tándem, Miguel Serrano e Ignacio Stampa“.

El ex abogado de Unidas Podemos se negaba a que estos fiscales marcaran el ritmo de trabajo al equipo jurídico del partido.

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Alguna vez Flor había pedido “esperar para entregar actuaciones procesales en función de reuniones con la Fiscalía”.

La negativa a transferir información a los fiscales del caso Villarejo, provocó una fuerte discusión que marcó el punto y final de la relación entre Calvente y Marta Flor.

“El caso Dina, -pieza número diez del caso Tándem-, no existía todavía en la Audiencia Nacional, y me negué a que Flor entregara a Fiscalía la denuncia del robo del teléfono de Dina Bousselham que se encontraba en un Juzgado de Alcorcón”, reconoce Calvente.

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La pieza Dina se constituyó en marzo de 2019 tras este conflicto interno de Unidas Podemos, a partir del atestado policial de este robo, sucedido el 1 de noviembre de 2015 en el Ikea de Alcorcón, población al suroeste de la Comunidad de Madrid.

Aquello permitió al líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, y a su formación articular el relato de que “la policía política” y las “cloacas del estado” habían tratado de hundirles. Un discurso que, sin duda, tuvo su impacto electoral un mes antes de que se celebraran las elecciones generales, el 28 de abril, y dos meses antes de las elecciones autonómicas, locales y europeas, el 26 de mayo.

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El magistrado instructor del Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, abrió una investigación y la consiguiente pieza para llegar al fondo del asunto.

Pero, Calvente apunta aún a otros hechos si cabe, de mayor gravedad si se demostrase revelación de secretos entre Fiscalía y Podemos: “Las reuniones entre Marta Flor y los fiscales Stampa y Serrano son anteriores al caso Dina. Existen estos encuentros desde las primeras piezas del caso Tándem”.

“Había numerosos motivos para separar del caso Villarejo a Marta Flor”, que Calvente explica en el burofax que remite al diputado nacional, Alberto Rodríguez, -secretario de organización de Podemos-, pero lo más grave es que “Marta Flor elevó su cese a un grado de acoso sexual”, dice el abogado.

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“Montaron un caso de acoso sexual contra mi”, argumenta Calvente, pero en el Juzgado de Instrucción 32, –que finalmente ha archivado la denuncia de acoso de Flor contra el letrado–, había depositado un audio de largos minutos en el que “Flor le agradece la amistad, todas las cosas buenas que ha hecho por ella, toda la ayuda que le presta en el trabajo”.

Además, en una carta personal enviada por Calvente a Marta Flor, -publicada por el diario dirigido por la exasesora de Pablo IglesiasDina Bousselham especifica-, especifica datos claves como “vivimos a 600 kilómetros de distancia, nos hemos visto diez veces en dos años, tengo un sentimiento paterno-filial hacía ti”, hechos que llevarían a suponer que el acoso sexual sería difícil de acreditar o consumarse.

Aunque, según Marta Flor, rechazó a Calvente, “no quería ninguna relación personal con este abogado”.

De todas formas, Calvente hizo saber al diputado podemita, y secretario de organización del partido, Alberto Rodríguez, que “Flor sacaba mensajes y poesías de contexto”, en el afán de montar su estrategia contra él.

Porque el abogado “había roto radicalmente con Flor el 6 de marzo de 2019”, tras una intensa discusión a consecuencia de que su relación con el fiscal Stampa ponía en peligro la estrategia procesal del partido en el caso Villarejo. “Nunca más tuvimos contacto”, afirma.

En el contexto jurídico, la abogada Marta Flor, no fue la designada inicialmente para representar a Podemos en el caso Tándem, pero “se abstuvo de presentar la credencial de Calvente ante la Audiencia Nacional”.

AMBIENTE IRRESPIRABLE 

El ambiente era irrespirable muchas veces en el seno del equipo jurídico del partido por la competitividad de Flor con otras abogadas. Tensión en la que mediaba Calvente, que coordinaba y repartía los casos entre los abogados.

“En algunas ocasiones, la responsable del equipo jurídico, Gloria Elizo, [actual vicepresidenta tercera del Congreso] me pedía revisar los escritos judiciales de Marta Flor, por el bajo perfil que presentaban, antes de que los presentáramos ante los tribunales”, relata el excoordinador jurídico de Unidas Podemos, como por ejemplo sucedió con el caso “Granadillas”, ante el Tribunal Supremo.

Calvente apunta a que “el caso Dina fue un montaje. Les dije que no había caso. Mejor no hubieran presentado la tarjeta de del teléfono de Dina en la Audiencia Nacional. Pero esto solo demuestra la torpeza del partido en este asunto judicial. Sí hubieran destruido la tarjeta ahora no tendrían pruebas ni caso contra Pablo Iglesias”.

Cuando el secretario de organización, Rodríguez, regresó de su baja paternal, despidió a otra abogada, -que posteriormente tuvieron que readmitir por despido nulo-.

Finalmente cesó a Calvente, al saber que este abogado había puesto en conocimiento supuestas irregularidades de Podemos ante la Agencia Española de Protección de Datos.

La excusa para despedir a Calvente fue el falso acoso sexual contra Marta Flor, que acaba de archivar la magistrada del Juzgado de Instrucción 32 de Madrid, Rosa María Freire.

BRONCAS

Calvente describe las broncas en el equipo jurídico por la relación con los fiscales del “caso Tándem”.

Y señala que Rodríguez no es el que dirige el grupo de letrados del partido. Tampoco le iba a permitir ningún tipo de intrusismo profesional, dado que no es abogado. “No se entera de las explicaciones jurídicas que le dábamos”, cuenta.

Tampoco le fue entregada documentación confidencial de casos del partido cuando los solicitó, aunque posteriormente, una empresa, según Calvente, clonó el ordenador de Marta Flor, donde se encontraban los asuntos jurídicos del partido.

Al ex abogado de Podemos, le preocupaba “ser independientes” de los fiscales Stampa y Serrano. No ir de la mano de ellos como pretendía Flor.

Este es el motivo de todas las broncas que tuvieron en el equipo jurídico de Podemos, hasta que se rompió en pedazos, sin que Elizo, su máxima responsable, pudiera evitarlo.

ELIZO NO DEFENDIÓ A CALVENTE CUANDO FUE ACUSADO FALSAMENTE DE ACOSO SEXUAL

Además, ésta no salió en la defensa pública de Calvente cuando fue acusado falsamente de acoso sexual por Marta Flor, ni tampoco cuando lo despidieron de Podemos, por descubrir irregularidades, que acabó denunciando ante la Guardia Civil.

Elizo encargó a Calvente una investigación interna en Podemos, pero esta diputada, hasta la fecha ha seguido en un discreto segundo plano.

El próximo 15 de septiembre está citada por el magistrado de Instrucción 42 de Madrid, Escalonilla, como testigo en la causa que investiga los presuntos delitos denunciados por Calvente contra la cúpula del partido de Pablo Iglesias.

A Calvente le preocupaban, no solo el hostigamiento que sufría dentro del partido por investigar sus presuntas corruptelas, sino el uso de los fondos públicos del partido, dónde iban las donaciones que recibía Podemos, los casos personales de Irene Montero y Pablo Iglesias, que cubría el partido, y el montaje del “caso Dina” en el que el vicepresidente segundo del Gobierno podría acabar siendo investigado por una supuesta estafa procesal.

De todo lo ocurrido, Calvente guarda “audios, mensajes, pantallazos, correos electrónicos” para acreditar lo que relata, algo que ya advirtió en su burofax al diputado Rodríguez.

“A mí, Pablo Iglesias, no me va a decir cómo tengo que hacer mi trabajo. Se ha convertido en un líder autoritario. Sólo puede hablar él. Ha sembrado un clima en el partido como el que se respiraba en la URSS en los años de la Guerra Fría. Nadie puede hablar ni opinar contrariamente a Iglesias en las reuniones. La gente le ha cogido miedo”, sentencia Calvente.

En conclusión, en Podemos, creían que “la gente siempre les estaba troleando”, pero ahora su partido de ha convertido en un escaparate internacional de sus “cuentas opacas” y un ajuste de cuentas político y jurídico entre sus miembros.

Para llorar.