Ángel González Costa se marchó a Venezuela en 1978, se olvidó de su familia española y formó otra allí. Sin embargo, aquí ha sido declarado muerto. Pero no.
La acusada realizó casi 70 entradas al historial clínico de su hija, y la Audiencia de Pontevedra la absolvió porque consideró que no estaba suficientemente acreditado que esos accesos no tuvieran el permiso de la denunciante.