Los querellantes afirman que esta empresa de servicios financieros les niega el rescate de los ahorros que han invertido "bajo falsas excusas y promesas".
Condena a una aseguradora a indemnizar con 1,8 millones de euros al ocupante del asiento principal, que dirigía el vehículo hasta ese momento, y que quedó tetrapléjico tras el siniestro.