La célebre frase de Romanones acerca de las capacidades del poder ejecutivo sobre el legislativo se enmarca en un contexto en el que ya el Decreto-ley comenzaba a aparecer en escena como instrumento alternativo a la ley.
Los acusados y los testigos de los juicios, al menos de los mediáticos e importantes, suelen contar con preparadores para elaborar bien sus argumentos.